SALA FERNANDO ORTIZ del Museo Nacional de la Música

Instrumentos de la cultura arará, procedentes del antiguo Dahomey, al suroeste de Nigeria.

Estos ejemplares fueron hechos en el siglo XIX por esclavos africanos. Casi todos pertenecieron a  cabildos ubicados en La Habana. Se distinguen por su forma de tensión de los parches de cuero de buey, que se sujetan en un aro, el cual es tensado por fuertes tirantes de soga, los cuales, a su vez, son sujetos por cuñas de madera que penetran en el cuerpo del tambor. Todos han sido tallados a mano, ahuecando troncos de madera dura y procediendo a realizar decoraciones a base, principalmente, de líneas quebradas, incisiones  verticales, y en algunos casos ornamentos policromados. Estos tambores se ejecutan en número de tres: la caja, el de mayor tamaño, otro menos grande y otro más pequeño.  El conjunto admite otros  instrumentos idiófonos, como un ekón,  de hierro,  y  un sonajero  de metal o del fruto vegetal que es el güiro.

En el siglo XIX eran muchos los cabildos de nación arará, pero hoy sólo quedan dos o tres en La Habana y Matanzas. Los tambores no se hacen tan elaborados ni decorados como éstos. Si conservan la forma de copa y la tensión por cuñas. Escucharemos un ejemplo grabado en Jovellanos a un grupo fundado en el siglo XIX, cuyos miembros han perdido muchos elementos y aportado otros, en un largo proceso de  transculturación.

oír Toque y canto a Ebbioso, estría 8, Vol. IV, Música arará.

Tambores de origen bantú.

Los grupos del conglomerado bantú fueron numerosos, y por su fortaleza fueron destinados a trabajos en las plantaciones, por eso casi todos sus cantos son rurales. Les mostramos dos tipos de tambores –también son tres de distintos tamaños--, muy rústicos en su construcción. Los tambores yuca, que se hacen de distintas partes de un solo tronco de aguacate o almendro, con parche clavado, y los tambores de makuta, que se hacian de palma barrigona y optaron por utilizar barriles de cerveza para  simplificar el trabajo. Se usan para fiestas profanas  en las que utilizan cantos cortos, del agudo al grave, con estribillos que a veces son refranes o partes de cuentos.  Generalmente sus textos se basan  puyas, en los que se retan, alardeando tener mayor fuerza física o mágica.

Entre estos tambores del conglomerado bantú se encuentran los kinfuiti, que son tres más el tambor fricativo interno que les da nombre. Solo queda un cabildo en Quiebra Hacha, Pinar del Río,  pero ya no funciona porque han perecido los viejos que sabían celebrar las ceremonias.

Tambores abakuá

La Sociedad abakua es una agrupación secreta de hombres solos, de origen egpé, y provienen en el Calabar y el sur de Nigeria. En Cuba se conocieron estas agrupaciones a principios del siglo XIX. Surgieron como cofradías de ayuda mutua. Tienen dos órdenes de tambores; los que utilizan las plazas o jefes del grupo muy adornados con penachos de plumas, entre los cuales hay uno, el más secreto y sagrado que siempre está en un local cerrado y nadie lo ve, sólo el oficiante que lo ejecuta. Se dice que habla. Es un tambor fricativo que tiene un parche de cuero de chivo.  Los tambores que tocan en las ceremonias, marchas o salidas del grupo son cinco, con cuerdas entrecruzadas y cuñas de madera que se ajustan para afinarlos. Son de cuatro tamaños, tienen distintas funciones dentro del conjunto y el mayor, llamado bonkó enchemiyá, tiene una función parlante y directiva. Además se usan sonajeros de fibra o metal que llaman erikundi y se usan para  guiar a los íremes  las vueltas y acciones que tienen que realizar. También usan un ekón, campana de metal que lleva un ritmo regular y estable por sobre el resto de los instrumentos. Estos grupos tienen hoy plena vigencia en La Habana y Matanzas.  Escucharemos una ceremonia que llaman enkame, es una parla en la que narran sus historias.  Consiste, como en todos los cantos de origen africano, en un solista que habla y un coro que le responde, para luego elevar un canto.

oír Enkame abakua. Viejos cantos afrocubanos. Vol. I

Música de los yorubas

Desde Nigeria nos llegaron diversos grupos, de los cuales, por ser más numerosos, permanecen los llamados lucumís o yorubas que practican una religión muy extendida en Cuba sincretizada con el catolicismo, por lo que le llaman santería o regla de ocha. Esta religión tiene varios órdenes  instrumentales: Los tambores batá, que resultan los más sagrados, aunque hoy los fabrican  sin las ceremonias de iniciación para incorporarlos a las orquestas modernas de baile; los tambores iyesá, que solo existen en Matanzas. Los tambores bembé, desde La Habana hasta el sur de Villa Clara y Cienfuegos y los güiros o abwes o chekeré que son instrumentos  hechos de grandes güiras con mallas exopercutientes.

Los tambores batá  tienen  la forma de reloj de arena y se percuten por los dos parches que tienen en los dos extremos. Se acompañan con atcherés y hierros de acuerdo con el santo a quién le canten . Los tambores iyesá  son cuatro, también de doble parche pero se percute  sólo por uno. Sus sistemas de tensión son bien diferentes, y los cantos y toques, así como el dialecto que cantan son también distintos

Escucharemos primero un toque iyesá grabado en el cabildo de Matanzas. Toda esta música fue grabada in situ por nosotros y escogimos las casas en las que se mantienen los rituales más puros sin alteraciones por modas  u otras desviaciones. Escucharemos un toque solo de tambor, que es de tierra iyesá.

oír Toque solo de tambor. Música iyesá. Vol. III

Los tambores batá tienen toques muy elaborados. Se enlazan los toques  de los seis parches estableciendo un tejido  contrapuntístico que sirve de base  para la línea de canto y la respuesta del coro. Este es un toque de tambores solos en lo que se conoce como oro de igbodú, que son los saludos que hacen los tambores a las deidades en el momento de iniciar una ceremonia. Lo curioso de este toque es que se escucha claramente la frase que hace muchos años me dijeron que se usaba para afinarlos. Estos son toques que se ha perdido. Se le grabó a un anciano  en una ceremonia en su casa, en la ciudad de Matanzas.

oír Toque a Orula, estría 5, Oro de Igbodú, Vol. II.

Estos ejemplos han sido tomados de la Antología de la música afrocubana, grabada y producida en ceremonias y fiestas originales.