Presencia del punto cubano en Canarias. (reflexión)

El punto cubano, como género de canto  del campesino en las zonas rurales de Cuba, se conoció en Canarias portado por emigrantes de las Islas a su regreso, por los soldados repatriados luego del fin de la guerra en l898,  y  por  los  primeros discos grabados en las primicias del siglo XX.

Es harto conocido el hecho de que el poblamiento rural y  el desarrollo  intensivo de las vegas de tabaco, cultivo especializado que es una de las bases económicas de nuestro país, ocurrió a partir  de la presencia de familias campesinas venidas de las Islas Canarias y asentadas en tierras egidales otorgadas por el Rey de España junto con los aperos y semillas necesarias para el cultivo de aquellas, primero cerca de las ciudades y luego en zonas apartadas por el  avance de otros cultivos  preferentes para el sustento de la población urbana.

Desde mediados del siglo XVIII hubo asentamientos en las zonas occidentales: La Habana y Pinar del Río principalmente, zonas a las que se les llamó de Vueltabajo, y en las áreas del centro de la Isla: Manicaragua, Cumanayagua,  Cabaiguan, Zaza del Medio, etc, zonas a las que se llamó Vueltarriba. La presencia canaria en estos lugares es evidente desde las primeras luchas de los cosecheros de tabaco contra la explotación de los colectores  y exportadores coloniales, hechos que se recuerdan en la historia como la Rebelión de los vegueros en Jesús del Monte.

Durante el proceso de colonización llegaron a Cuba aportes  migratorios de todas las regiones de España que traían los elementos culturales de sus regiones de origen, los que durante años fueron sometidos a un proceso de transculturación constante, pero consideramos que el aporte canario  fue el más numeroso puesto que en las zonas tabacaleras de ambas regiones la ascendencia canaria de sus moradores es mayoritaria.  De este modo, los elementos culturales musicales que llegaron con ellos en las distintas etapas fueron transformándose mediante un acelerado proceso evolutivo que dio por resultado una forma musical criolla que reestructuraba géneros canarios como las antiguas seguidillas y quizás otras formas de canto que usaban la redondilla y la  cuarteta con versos repetidos, lo que facilitó la adopción de la décima en una estructura binaria de dos frases musicales iguales que contenían  una redondilla cada parte con dos versos que le servían de puente para completar los diez versos de la estrofa. Generalmente se usó siempre la décima espinela.