Hoy la rumba

Desde tiempo inmemorial la rumba ha sido una diversión de un grupo afín de un nivel muy popular que se manifiesta en diversos estilos  o modos de sonar.

Alejo Carpentier menciona danzas del siglo XVIII con nombres semejantes a los que hoy califican distintos estilos de la rumba más apegada a la base popular.

En  los grupos que  la practican,  se considera la rumba como una fiesta o diversión,  una manera de reunirse, de   tocar tambores, bailar y cantar.   Le dicen "rumbear", o "irse de rumba" al hecho de participar en la fiesta. Y se participa por todos en el grupo, unos tocando los tambores, otros elevando el canto solista, otros coreando, bailando o simplemente palmeando el ritmo y moviendo el cuerpo en el sitio en que se encuentran  observando. Rumba es el nombre genérico que se da al hecho de la fiesta y al género musical.

La manifiesta afinidad del hecho sonoro está presente en la combinación de alturas sonoras, que se obtienen al percutir los parches; en la distribución de los  espacios temporales  --que establecen distintos ritmos en cada instrumento de percusión  para obtener una amplia franja polirítmica--; en los timbres, que se  suman al  complejo tejido o franja que acompaña a las voces. Estas, la de un solista que alza un canto libre, pero  sujeto a especificidades, y la de un coro que le responde, van expresando una idea referida siempre a la vida cotidiana. El solista inicia su canto con un lalaleo o diana, como alertando a todos  que se comenzará su improvisación. Esta es un fragmento sin texto que recuerda los lloraos o jipíos de algunos cantos del antiguo jondo español. La improvisación es una narración, generalmente estructurada en varias décimas seguidas. Luego  cesa el canto improvisado y ordena su respuesta al coro con frases simbólicas: ¡Güiro! o ¡Habla!.

Estos elementos estructurales se trasladaron, desde el medio popular en que surgieron a la rumba de teatro "acompañada generalmente por un piano o por guitarras--, y a la grabación de discos con diálogos. Aquellos discos se distribuyeron por toda Iberoamérica  o fueron llevados a España por los emigrantes a su regreso, tal como había ocurrido en el siglo XIX con las habaneras y los puntos  cubanos. Pero igualmente en la rumba estaban presentes elementos de la música de España "como la décima--, que se habían integrado a los de origen africano que le dieron sus primeras características. De manera que hoy se escuchan rumbas flamencas con cajones,  rasgueos de la guitarra que  recuerdan las percusiones de aquel complejo tejido al que nos referíamos, y, a la vez,  escuchamos rumbas cubanas en las que podemos reconocer elementos rítmicos de la rumba flamenca, podemos escuchar la incorporación de la guitarra sin que nos luzca ajena. Nos asomamos, así por una ventana abierta, a la fronda espesa formada por los sonidos de los metales de varias alturas y timbres que ejecutan  motivos percutivos similares y sumados a los distintos instrumentos de percusión: la voz grave de las tumbas, la cáscara y los parches de pailas, el  bongó y el quinto.

Los músicos que en distintas ocasiones llevaron la rumba a los Estados Unidos se sumaron a la sonoridad de las  grandes  jazzband. Xavier  Cugat fundó su propia banda para ejecutar rumbas y congas sofisticadas en los salones del Waldorf Astoria, y allí se le sumaron otros cubanos como Rita Montaner, Nilo Menéndez, Miguelito Valdés, María Antonieta Pons, Ernesto Lecuona, Armando Oréfiche, los que se adaptaron al nuevo estilo de sonoridad de los instrumentos de viento  y presentaron la rumba como un espectáculo teatral.                                                

Mario Bauzá y Frank Grillo, también  fundaron sus orquestas con instrumentos tradicionales de la jazzband y percusión cubana, los que reproducían algunos elementos identitarios de la rumba para ser bailada en los salones con coreografías de pareja enlazada y el título de  rumba de salón. Así se le conoció en las grandes capitales de otros países.

Las jazzband  habían tenido su entrada en Cuba en los veintes, de manera que para ellos no era ajena la sonoridad de los metales en los géneros bailables, y al incorporar la guaracha, la rumba y la conga se les denominó "de salón" para diferenciarlas  de las formas primarias en que se utilizaban: la guaracha en el sainete teatral, la conga en los desfiles por las calles, "arrollando" al compás de los tambores, y la rumba en un local familiar con el grupo de amigos y parientes más allegados.

El traslado de estas formas a otros países pudo haber estado determinado por la demanda y distribución de discos en Norte e Iberoamérica, lugares para los cuales había que ofrecer un producto homogenizado que fuera aceptado en un amplio mercado, en el cual no  tuviera cabida una legítima "rumba de cajón", difícil de entender y asimilar en otros contextos sociales.

Cuando Chano Pozo llegó a los Estados Unidos procedía de un ambiente popular en Cuba, en el que tocaba rumbas y congas populares. Y entre muchos sectores de la juventud cubana se escuchaba y disfrutaba la música norteamericana más a la moda, la cual influía en los modos de instrumentar la música cubana bailable, y  en formas de crear  e interpretar canciones, hasta traducir al español algunas canciones norteamericanas que estuvieran muy de moda. De manera que  la interpretación  en  los tambores de los ritmos de la rumba cubana, combinados con ritmos de  música nortemaericana interpretados en la orquesta de Cab Calloway,  impresionaron  a Dixie Guillespie y a otros músicos que se sumaron a una nueva sonoridad afronorteamericana: el bibop.

Pero el hecho real es que este producto influyó nuestra propia música del sector urbano. También nuestros conjuntos adoptaron los cambios y los cristalizaron. Los grupos de jazzband cubanos como la Orquesta Casino de la Playa, con Miguelito Valdés y el pianista Anselmo Sacasas, La Orquesta Lecuona Cuban Boys, con el pianista Armando Oréfiche, Machito y sus Afrocubans, en New York, popularizaron gran número de rumbas como Nagüe y Blen Blen Blen, de Chano Pozo, Para Vigo me voy, de Ernesto Lecuona, la Rumba Blanca, de Oréfiche.  En Cuba, Arsenio Rodríguez organizó su conjunto de sones ampliando el formato primario del sexteto con la inclusión de tumbadoras, cuatro trompetas y piano. Con este conjunto ejecutó  guaguancó-sones y rumbas, como aquellas famosas Timbilla y  otras que dedicó a dos rumberos famosos Roncona y Malanga. Estas rumbas, aunque procedían de aquellas  más primarias, se bailaron estilizadamente con la coreografía de pareja enlazada que se usaba en las "academias de baile".

A partir de la  influencia de aquellos músicos cubanos incorporados a grupos norteamericanos o de otros sectores latinos en el barrio de New York, y  los intercambios que ocurrieron, se  fue  ampliando la participación de otros músicos  y artistas  cubanos que  viajaron en jiras artísticas por los Estados Unidos e Iberoamérica, entre los que no  se debe dejar de mencionar a Julio Richars y Carmita Ortíz, pareja de rumba estilizada para el teatro que recorrió los más importantes escenarios

Por esto nada es ajeno a la rumba de hoy. La tecnología ha permitido el acercamiento a sonoridades contemporáneas sin que se pierda la esencia  de la tradición. Con ella incorporamos el bajo eléctrico en un plano percutivo más, el violín en un canto espiritual a los ancestros,  cuando eleva una diana  y combina  un toque contemporáneo que se suma a aquella diana tradicional que dice:  a la mbala ilebé ilebé le mbelé  que aparece en algunas rumbas. Nos permite también incorporar el piano eléctrico y la sonoridad actual de la jazz band, que nos acompaña desde los años veinte cuando  músicos cubanos--,  Xavier Cugat, primero, y Frank Grillo, Mario Bauzá y Chano Pozo luego, --  llevaron la rumba y el son al barrio latino de New York. La rumba y el afro llegaron también a París y España con Rita Montaner, el Sexteto Nacional y Antonio Machín. ¿Qué nos puede resultar ajeno en este momento, cuando reconocemos en un amplio espectro internacional la rumba cubana? Esta rumba de hoy plasmada en grabaciones por los grandes maestros, los virtuosos rumberos mayores a quienes se les rinde tributo, envían de nuevo al mundo el mensaje de la más pura expresión de cubanía. Allá va de nuevo la rumba hoy.